Hablando de niños, hablando de Colombia: Bajo la luna de mayo hace parte de la Lista de Honor IBBY 2018

 

 

Gerardo decidió escribir para niños porque conoce a los niños, porque su vida, su profesión y su pasión están destinadas a ellos. Gerardo Meneses -autor colombiano de literatura infantil-, fue escogido para hacer parte de la Lista de Honor IBBY 2018 con su libro Bajo la luna de mayo, un reconocimiento que no solo lleva su libro a reconocidas exposiciones y ferias del libro alrededor del mundo, sino que además lleva una gran parte del país, de sus historias, de sus alegrías, de sus conflictos, y claro, de sus niños.

Bajo la luna de mayo hace parte de una trilogía compuesta también por La luna en los almendros y El rojo era el color de mamá, dedicada a mostrar el papel de los niños en el conflicto armado: “ [...] todos los niños de mis novelas van a la escuela, tienen unos amigos, una casa, un hogar. Se ríen muchas veces de lo que les pasa, sufren el temor, pero aprenden a vivir con él, son traviesos, aventureros, soñadores; son niños y jóvenes de esta otra Colombia, de esta Colombia rural y campesina que tanto desconocemos”, así explica Gerardo la importancia de utilizar la literatura infantil como una herramienta clave para mostrar la realidad, para hablar de temas que pueden ser conflictivos, pero que a la vez son necesarios para conocer su origen, para conocer su historia y conocer su presente; para Gerardo, no se debe subestimar en ningún sentido la literatura infantil, ni tampoco a los niños porque, en sus palabras, los niños son lo suficientemente inteligentes y sensibles como para comprender la realidad en la que viven, entender su país y su contexto.

Gerardo decidió escribir para los más pequeños porque fue a través de ellos que aprendió a saber cómo sienten y cómo viven sus condiciones particulares, cómo ven el conflicto y cómo lo entienden, de hecho, gracias al relato de un niño que llega a Mocoa desterrado por la violencia con su familia, decide iniciar su investigación sobre el conflicto armado, sobre las situaciones de diferentes zonas de Colombia que él no conocía, para poder relatarlas y que muchas más personas tengan la oportunidad de conocerlas; por eso es que los niños no son los protagonistas dramáticos de sus obras, no, tampoco es el dolor del protagonista, son las voces, son los relatos, son las vidas de esos niños con sus momentos buenos, con sus complicaciones, con sus familias y con sus amigos.

Para el autor, la literatura infantil y juvenil colombiana se encuentra pasando por un gran momento porque cada vez hay más autores que se apropian de la responsabilidad y de la calidad que deben tener sus contenidos, además de que esta responsabilidad y calidad de la literatura se está reflejando también en el trabajo de los maestros y maestras del país, que a partir de las novelas, de los cuentos, de las historias que los autores han escrito para los niños, han hecho que su función sea mucho más consciente del mundo, de las realidades  con los que conviven día a día.

La oportunidad de hacer parte de la Lista de Honor de IBBY 2018 fue desde el principio una grata sorpresa, alimentada primero por lograr hacer parte de la rigurosa selección que hace Fundalectura para escoger al candidato que mejor represente al país y a su literatura infantil, en este caso; segundo, porque viajar a Atenas a la ceremonia de reconocimiento implicó también un encuentro único entre países, entre autores, un acercamiento único de historias creadas para niños y jóvenes, para hacerlos felices.

“Creo que logré transmitirles a los niños lectores esa otra visión de país. Creo que las novelas han llegado a donde tienen que llegar; desde la escuelita rural más lejana hasta el colegio privado más sofisticado”.