Los libros informativos para niños y jóvenes, una opción memorable

Los libros informativos para niños y jóvenes, una opción memorable

Por: Janeth Chaparro – Líder de bibliotecas

Los libros informativos son una opción para promover en niños y jóvenes la pasión por el conocimiento. Fomentan el deseo de leer para aprender nuevos conceptos, saciar la curiosidad por un tema desconocido, complementar saberes previos desde diversos enfoques y, además, disfrutar de la lectura como una alternativa de entretenimiento para los momentos de ocio.

Se trata de materiales que despiertan el interés de los lectores con títulos llamativos y carátulas atractivas, que los invitan a descubrir en sus páginas perspectivas interesantes, divertidas y, en algunos casos, irreverentes. Abordan temas que van desde los microorganismos hasta los más recientes descubrimientos del universo; la Tierra y la evolución de los animales y las plantas; el cuidado y la preservación del medio ambiente; así como historias de mujeres y hombres que, con su liderazgo, han incido en campos como las matemáticas, la física, la química, la medicina, la arquitectura, la ingeniería, la tecnología, el arte, la música y la literatura, y que han contribuido al desarrollo de pueblos y civilizaciones.

Un buen libro informativo se caracteriza por la veracidad y rigurosidad de sus contenidos, así como por el uso claro y preciso del lenguaje, incluso cuando incorpora el humor. También existen propuestas híbridas, que integran elementos literarios, por ejemplo, personajes que funcionan como hilo conductor para trasmitir los contenidos.

De acuerdo con la edad de los lectores, los libros informativos presentan distintos niveles de complejidad en el tratamiento de los temas. Para la primera infancia existen libros de conceptos, en los que predominan los textos cortos y las imágenes adquieren gran relevancia, con temáticas cercanas a su entorno: animales, colores, formas, el cuerpo humano, juguetes, sonidos, la hora de dormir, entre otros. Para lectores que se acercan de manera autónoma a los libros, la variedad temática es más amplia, así como los recursos para organizar y jerarquizar la información: párrafos centrales complementados con textos breves, recuadros, mapas, infografías, etc. También se incorporan tablas de contenido, prólogos, glosarios y bibliografías que respaldan la información presentada.

Los libros informativos tienen diversas formas y formatos: desde los tradicionales hasta los, pop-up (con pestañas y otros recursos para que ciertos adquieran volumen como edificios, naves, etc) o aquellos que se despliegan como frisos. Los hay pequeños también de gran formato. En cuanto a las imágenes, cada vez es más frecuente el uso de ilustraciones bien logradas, con variedad de técnicas y estilos que enriquecen la información sin restar credibilidad a los textos.

En algunos casos, los libros incluyen fuentes externas mediante enlaces, códigos QR, páginas web sugeridas y recursos interactivos para dispositivos móviles que permiten ampliar los temas abordados.

Un buen libro informativo suscita fascinación, propicia la conversación, incentiva el aprendizaje autónomo, permite apropiarse de diversas estructuras textuales y fortalece el pensamiento crítico y las habilidades para argumentar ideas y conocimientos.

Para potenciar su impacto, se requiere de mediadores dispuestos a diseñar estrategias que permitan diversificar las lecturas de niños y jóvenes, por ejemplo, crear clubes de lectura para aprovechar mejor las colecciones de las bibliotecas públicas y escolares. Los libros informativos también pueden ser una excelente opción de regalo y ocupar un lugar especial en casa pues pueden iniciar grandes pasiones por el saber.

Fundalectura invita a consultar el sitio web https://altamenterecomendadosfundalectura.org/, donde podrá encontrar libros informativos memorables para leer y compartir.