Un país que se escribe desde sus bibliotecas

Un país que se escribe desde sus bibliotecas

Escrito por: Pilar Cuellar

Fundalectura firmó una nueva versión del convenio con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes para fortalecer y actualizar las colecciones de bibliotecas públicas en todo el país. La iniciativa, que hace parte del Plan Nacional de Lectura, Escritura, Oralidad y Bibliotecas, está dirigida a impactar a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores de los 32 departamentos, y a beneficiar a las 1.563 bibliotecas públicas pertenecientes a la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, ubicadas en 1.102 municipios.

Este proyecto, que Fundalectura ha acompañado por más de 12 años, va mucho más allá de la compra y envío de libros. Es una apuesta social que reúne a distribuidores, grandes editoriales e independientes, imprentas, catalogadores, especialistas en lectura, bibliotecarios y mujeres cabeza de hogar. Todos ellos participan en un engranaje que permite que cada libro llegue al lector adecuado.

El proceso incluye  un equipo multidisciplinario de expertos literatos, bibliotecólogos, docentes y lectores apasionados, que preseleccionan las obras más pertinentes de acuerdo con las necesidades del país. Posteriormente, bibliotecarios de distintas regiones evalúan estos títulos pensando en sus comunidades: desde pueblos costeros hasta montañas, llanuras o ciudades frías y cálidas. Su criterio permite que las colecciones respondan a la diversidad colombiana.

Luego, cada libro recibe un proceso de catalogación que facilita su organización y consulta. Las imprentas trabajan junto a los editores para asegurar calidad y optimizar recursos, garantizando que la cantidad de ejemplares se ajuste al presupuesto y a las necesidades de las bibliotecas. Finalmente, las colecciones pasan por un alistamiento físico que incluye el forrado y la preparación de cada libro. En esta etapa participan principalmente mujeres cabeza de familia, quienes con su dedicación y precisión aumentan la vida útil de los ejemplares antes de que sean distribuidos a las 1.563 bibliotecas del país.

La Biblioteca Nacional, además, ha establecido lineamientos que fortalecen la producción cultural local: 80% de las colecciones debe ser de autoría o edición colombiana, y al menos 50% de las obras con participación de mujeres.

El convenio también incluye colecciones especializadas y dotaciones diferenciadas para distintos tipos de bibliotecas:

  • Bibliotecas públicas urbanas o rurales con colecciones entre 800 y 2.300 títulos.
  • Colecciones temáticas (álbum, cómic y étnicas) de aproximadamente 80 títulos cada una.
  • Bibliotecas comunitarias y populares, con entre 90 y 120 títulos.
  • Bibliotecas Rurales Itinerantes, con 110 títulos.
  • Bibliotecas municipales, con 46 títulos.

En total, entre 2012 y 2024 se han adquirido 4.917.519 de libros, con una inversión acumulada de $54.293 millones, cifras que reflejan el alcance y la continuidad de este esfuerzo.

Después de revisar cada etapa del proceso, queda claro que este proyecto no solo fortalece la lectura: dinamiza la cadena del libro, impulsa la producción nacional, genera empleo y abre oportunidades para cientos de familias en todo el país. Es una manera de tejer comunidad y construir futuro a través de la palabra.

Por eso, la invitación es sencilla y poderosa: visite su biblioteca pública. Allí lo esperan nuevas colecciones que reúnen voces diversas, editoriales independientes y obras para todos los gustos.

Algunos autores destacados:
María Elena Walsh, María del Sol Peralta, Graciela Montes, Héctor Abad Faciolince, Olga Cuéllar, Ivar Da Coll, Dipacho, Luis María Pescetti.

Algunas editoriales presentes:
Gato Malo, Cataplum, Siete Gatos, El Salmón, Frailejón, Apidama.

Algunas obras disponibles:
Frritt–flacc, El tití y el mojojoy, Las arañas somos sensacionales, El vuelo de las jorobadas, Poesía selecta & 25 elogios, Alicia para primeros lectores, Sumario de plantas oficiosas, Los vagabundos de Dios, Cómbita, El brillo de las balas, Tierra entonada.

Las bibliotecas del país están listas. Ahora, el turno es de los lectores.