Hicimos presencia este domingo en el albergue de Chiminangos II, donde decenas de familias permanecen alojadas tras los daños que el terremoto del 10 de agosto dejó en la ciudad. Allí adelantamos una jornada de voluntariado enfocada en el acompañamiento a niñas y niños a través de la promoción de la lectura, un encuentro con la palabra en medio de esta contingencia.
El libro fue el centro y también la excusa para acompañar y abrazar. Llevamos un morral de lectura cargado con literatura infantil y juvenil, y entregamos además un mercado de provisiones para las familias del albergue. Ambos insumos fueron posibles gracias a la solidaridad de personas particulares que sumaron sus donaciones a través de Fundalectura.
La actividad reunió a niños, niñas y adolescentes junto a sus familias. Durante la jornada, nuestro equipo de voluntarios acompañó con lecturas en voz alta, juegos de palabras, baile y talleres de creación, sumándose a las acciones de apoyo psicosocial que se vienen desarrollando en el albergue.
Lideresas del albergue expresaron su gratitud a quienes aportaron estos recursos. Por su parte, el equipo compuesto por 18 voluntarios y voluntarias manifestó su intención de continuar compartiendo sus saberes y experiencias en otros puntos del Valle del Cauca donde aún se requiere abrir espacios de esparcimiento, contención y encuentro alrededor del libro.